Reseña histórica de Capilla del Señor

Fundación, origen y desenvolvimiento del pueblo de Capilla del Señor.

La zona en que se halla establecida la población y el municipio de Capilla del Señor fue denominada anteriormente “Cañada de la Cruz”. Juan de Garay, el fundador de Buenos Aires, en el segundo repartimiento de tierras verificado el 24 de Octubre de 1580, llamó Cañada de la Cruz al territorio comprendido a ambos costados del Arroyo de la Cruz, que bordea nuestra localidad, y desde las cercanías de Luján hasta San Antonio de Areco, se llegaba al Río Paraná comprendiendo los actuales partidos de Exaltación de la Cruz, Campana y parte del de Zárate.

La tradición ininterrumpida desde los antiguos pobladores, afirma que un señor Barragán, dueño de las tierras en que se halla el pueblo, encontró a las orillas del arroyo un Crucifijo y le edificó una capilla u oratorio, dando así origen al pueblo. De allí la población se fue denominando “pueblo de la Capilla del Señor”. El censo provincial del año 1881, refiere esta tradición. Además el Sr. Cura Párroco de San Antonio de Areco (de cuya parroquia dependía la Cañada de la Cruz) escribe en el año 1741, que el Ilustrísimo Sr. Obispo de Buenos Aires, Juan de Arregui nombró, a dicha capilla, viceparroquia por “lo necesario, conveniente y preciso que era el que lo fuese por la mucha distancia que hay de la Capilla de San Antonio, parroquia principal, a todo aquel vecindario inmediato a la Capilla referida de la Ex (Exaltación) de la Cruz”. La Viceparroquia era una capilla edificada por el capitán Francisco Casco de Mendoza. La capilla de Barragán fue sin duda un núcleo de atracción para la escasa y muy diversa población de la zona. Alrededor de ella comenzó una bastante pequeña aldehuela. Fácilmente ese pequeño núcleo se hubiera dispersado. Pero más adelante vino a consolidarlo un hecho decisivo. El capitán Francisco Casco de Mendoza, obtuvo licencia del Sr. Obispo de Buenos Aires para edificar una capilla en su estancia. Como debía conocer la devoción de la zona hacia el Señor Crucificado, dedicó la capilla al mismo Señor y se celebraba la fiesta patronal el 14 de septiembre, fiesta de la Exaltación de la Cruz.

 

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La Iglesia de Capilla del Señor en el año 1848

Descendía el Capitán Casco de Mendoza, de los primeros pobladores de Buenos Aires, que habían venido de la Asunción del Paraguay; figurando en la fundación de Buenos Aires con Garay un tal Víctor Casco, y en la Asunción otro Víctor Casco de Mendoza, como Regidor en el año 1589.
Había nacido en Buenos Aires (Francisco Casco de Mendoza) en 1660, fue Alcalde de la Santa Hermandad en el Cabildo de Buenos Aires en el año 1715 y ocupó diversos puestos de responsabilidad.
La capilla del Capitán Casco, se hallaba ubicada en el mismo sitio de la actual Iglesia Parroquial.
Corría el año 1735, cuando el Obispo de Buenos Aires el franciscano Fray Juan de Arregui, se hallaba en Luján el 9 de septiembre. Sin duda que pasó enseguida a San Antonio de Areco, ya que el día 14 firma la constancia de su visita a la misma.
Según declaraciones del mismo Casco, el Sr. Obispo visitó la Capilla y la aprobó y la nombró viceparroquia o ayuda de parroquia, determinando que el Teniente Cura de Areco, Dr. Miguel González de Leyva, actuara de vicepárroco, con facultad de administrar los sacramentos y hacer entierros dentro de la misma capilla y sus contornos. Las anotaciones debían pasarse a la Parroquia.
El Pbro. Dr. Leyva pertenecía a la familia del mismo apellido, de Luján y el síndico del Cabildo de Buenos Aires, el famoso Julián de Leyva, actuante en los días de Mayo de 1810, descendía de dicha familia.
El Pbro. Leyva estuvo aquí hasta el deceso del Sr. Obispo, ocurrido el 19 de diciembre de 1736, y se dirigió a Buenos Aires. Pasó luego como Capellán de la Virgen al santuario de Luján hasta 1745; fue nombrado cura de la Iglesia matriz de Santa Fe y, años después, era Párroco de la Catedral de Buenos Aires.

 

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Pintura de la estancia de Francisco Casco de Mendoza

 

 

Trascendencia de la Capilla de Casco

Fue decisiva la erección de esta capilla. Ella consolidó la incipiente población, pues la convirtió en el centro obligado de la zona y su dueño era el encargado de cuidarla en calidad de patrono.
Con el establecimiento de la Viceparroquia, se consultaba la piedad de los fieles y sus necesidades espirituales, haciendo así de ella el lugar obligado y principal.
En aquellos tiempos de profunda fe religiosa, la devoción al Santo Cristo, ya extendida por la capilla de Barragán, puso consagración definitiva al pequeño caserío de la Capilla del Señor.
Es de recordar que la campaña era un desierto, y muy pocas las poblaciones de la provincia. Así el año 1728 habían seis mil habitantes en la ciudad de Buenos Aires y los pagos de Luján, San Antonio de Areco, Arrecifes, Las Hermanas, La Costa, Matanzas y Arroyos. De modo que bien pequeña sería la población de Capilla y así también recordamos que Baradero, pueblo antiquísimo del siglo XVII, tenía muchos años más tarde un pequeño número de casas.
Así, el gran mérito de la capilla de Barragán, fue consolidar la población.
Lo que sabemos es que, a fines del siglo XVII, ya había un propietario de tierras en esta zona, denominado Barragán, perteneciente a la antigua familia que dio nombre a la ensenada famosa de la provincia. Poseía un terreno de 500 varas de frente por legua y media de fondo. Y, coincidencia notable, también nuestro Casco poseía tierras por los parajes de la Ensenada, y en aquellos mismos parajes, Garay dio tierras al Capitán Víctor Casco de Mendoza, uno de los fundadores de Buenos Aires.
Así pues la capilla fue el centro de unión, el núcleo protector que impidió la disgregación de la pequeña población hacia otro centro de actividad urbana.
En efecto, hubo capillas en la zona llamada Cañada de la Cruz, que pudieron ser origen de pueblos, pero no hicieron estabilizar las incipientes poblaciones, ya porque eran pequeñas, ya porque no fueron declaradas viceparroquias, como la de Casco, quien cedió el terreno.
Sabemos la existencia de la capilla de San Luis, en la estancia del señor Esteban Gómez; la de Blas Gelbes; la del suegro de Cornelio Saavedra, el teniente coronel José Antonio Otálara; la importante de la Pesquería a la cual, atendieron bastante sus dueños los presbíteros José Pascual Monsalve y Rodríguez de la Torre, durante más de 70 años; la capilla del Rey, en la antigua estancia de los Padres Jesuitas, bien atendida; la de Felipe Otálara; y por fin la que quedaba río Luján abajo, de la Conchilla (hoy partido de Campana) o Nuestra Señora del Rosario, propiedad de Mariano Casco, hijo del fundador de la viceparroquia de Capilla del Señor.
Por lo cual el sitio de la actual Iglesia, es el único que sirvió de consolidación y aseguró la continuidad del pequeño poblado. Tan fundamental, tan importante es que las capillas de Barragán y Casco dieron nombre al pueblo: Capilla del Señor. La fiesta patronal de la Exaltación de la Cruz, dio nombre al partido: Exaltación de la Cruz.

Extensión de la viceparroquia

La viceparroquia comprendía el actual partido de Exaltación de la Cruz, juntamente con los actuales partidos de Zárate y Campana.
Los pobladores de Cañada de la Cruz eran muy escasos. En el año 1730, el capellán de San Antonio de Areco, enumera en un censo a los siguientes vecinos propietarios o dueños de haciendas: en la Cañada de la Cruz: Pedro Luque, Matías Cordobés, Juan el Paraguay, N. Cepeda, Andrés Gelves, Lucas de Castro, Juan Casco, N. Carballo, don Luis de Aguila (difunto). De la otra banda de la Cañada: Contreras y su hijo, don Tomás Monsalve, Gerardo Casco, N. Tapia, N. Pereira, Antonio Lagos, N. Barragán, José Molina, Francisco Casco (con crías de ganados), Pedro Molina, Juan Correa, sus hijos y un yerno de dicho Correa; Luis Cordobés y Antonio Espinosa. Pesquería: Esteban Pessoa, Blas Gelves, Ascasio Ballejos, Andrés de Sosa y Lorenzo N. Ramos, Ana de Sayás, José Rodríguez, dos hijos de doña Ana de Sayás, Simón de Olivera y el padre de dicho Simón.
Hay algunos nombres que merecen destacarse: José Rodríguez casado con Gregoria Zárate, era el abuelo del patricio de la Independencia fray Juan Buenaventura Rodríguez de la Torre, nacido en la Pesquería en julio de 1764 y que murió el 20 de abril de 1820, en su capilla de Nuestra Señora del Carmen en la Pesquería, siendo enterrado en la Iglesia de Capilla del Señor. Su nombre figura en la primera hoja de las peticiones populares que implantaron el Primer Gobierno Patrio presidido por el vecino de Capilla del Señor, el coronel Cornelio Saavedra.
Tomás Monsalve, capitán y regidor perpetuo del Cabildo de Buenos Aires. Era el padre del presbítero José Pascual Monsalve, gran benefactor de Capilla del Señor por sus servicios en pro de los fieles de la zona. Eran capitanes los vecinos Andrés Gelves, Lucas de Castro, José Molina, Pedro Molina.
Ana de Sayás, descendiente de Pedro de Sayás y Espelunca, compañero de Garay. Luis del Aguila, capitán, dueño de los campos donde está ahora la ciudad de Campana.

Como se llamó al pueblo

El pueblo originario alrededor de la capilla de Barragán y Casco, debió sus nombres a ella y al Cristo. Así se le llamaba: pueblo del Santo Cristo de la Exaltación; Capilla del Señor de la Exaltación en la Cañada de la Cruz; pueblo de Capilla del Señor. De modo que históricamente se ve que las capillas dieron nombre y ser al pueblo nuestro.

La tradición de Barragán

La tradición del hallazgo del Santo Cristo de Barragán y su capilla es anterior a la capilla de Casco.
La razón es que la familia Casco continuó al cuidado de la capilla hasta el año 1803, como patronos de la misma, y percibían parte de las rentas con el encargo de cuidarla y repararla. Si la tradición de Barragán fuera originada después de la capilla de Casco, no podría subsistir. Luego tuvo que ser anterior a la capilla de Casco la capilla de Barragán, pues la tradición es cierta, continuada y transmitida de cuatro y cinco generaciones por lo menos. (N de R: tengamos en cuenta aquí que cuando el Padre Clovis Fernández Mendoza se refiere a 4 ó 5 generaciones es a finales de la década de 1930. Hoy en el año 2017 serían 7 u 8 generaciones).
A más de que las anotaciones de bautismos, casamientos y defunciones de la capilla de Casco constan en Areco; y en el archivo parroquial de Capilla del Señor, empiezan en el año 1778.
Consta documentadamente que Francisco Casco, su hijo Maiorano y luego su nieto Francisco Remigio Casco, casado con Lorenza Pavón, ejercieron el Patronato de la capilla con derecho a recibir parte de las rentas y obligación a repararla.
Doña. Lorenza Pavón, viuda, renuncia por intermedio de Manuel Ramón Basabe (casado con Juana Casco nieta de Maiorano Casco) el 20 de agosto de 1803, ante el Obispo Benito Lue, de Buenos Aires.
Durante 68 años la familia Casco ejerció un cargo honorífico muy estimado, y sancionado en el Derecho Eclesiástico. La flia. Casco estaba emparentada extensamente en este partido y en el de San Antonio de Areco.
Siendo pues un hecho público que los Casco procedían en lo administrativo como si fueran párrocos, no podía nunca nacer la tradición de la capilla de Barragán si no hubiera sido ésta anterior a la de Casco.
Si alguno hubiera inventado la tradición del hallazgo del Cristo como posterior a la capilla de Casco, hubiera inventado algo que haría reír al vecindario. Si el hallazgo del Cristo de Barragán se ha perpetuado como causa de la fundación del pueblo a pesar de los Cascos y toda su vasta parentela, es por que ello es verdadero y anterior a la capilla del Capitán Casco de Mendoza.
Estos datos corresponden a los estudios históricos realizados por el sacerdote de la Iglesia de Capilla del Señor, Presbítero Dr. Clovis Frenández Mendoza, a finales de la década de 1930. Estamos trabajando en una recopilación de datos de varios historiadores de Capilla. La tarea no es fácil y llevará bastante tiempo, cuando la finalicemos estará a su disposición.